martes, 27 de marzo de 2012

Peregrinos reconcilian comunidades contra la presa La Parota


Peregrinos reconcilian comunidades contra la presa La Parota
25 de marzo de 2012, en Mapder/Lunasexta

El objetivo de la Jornada de Peregrinaje y Oración el viernes 23 de marzo en Cacahuatepec, Guerrero, fue reflexionar sobre el daño que causaría un enfrentamiento entre hermanos y habitantes de las comunidades vecinas a la zona en que la CFE y el gobierno federal pretenden construir la presa hidroeléctrica La Parota, en la zona rural de Acapulco, contra la voluntad de los pueblos, publicó La Jornada Guerrero el sábado 24, con foto de Javier Verdín.

Cuenta la crónica de El Sur, periódico de Guerrero: -Unas 500 personas participaron en el Vía Crucis por la Paz en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, que partió en 20 vehículos del entronque de la comunidad de Amatillo y que después continuaron a pie en el punto conocido como El Fraile, donde se tuvo el primer plantón contra la construcción de la presa La Parota, hasta la comunidad Las Marías.

En la caravana participaron personas de 41 comunidades, muchas opositoras a la Presa La Parota y fue convocada por el párroco de Cacahuatepec, Sabino García.

Bajo un árbol de fraile se desarrolló la primera oración que se llamó ‘Ante la división de nuestros pueblos, la reconciliación’.

Allí, el cura Jesús Mendoza Zaragoza anunció que habría cuatro estaciones más de oración, mismas que representaron la división de los pueblos y la reconciliación, la comunidad ante el individualismo, la contaminación y el cuidado de la tierra, el amor a la tierra, y la construcción de la paz.

Dice en su crónica la periodista Karla Galarce Sosa: -Cerca de las 10 de la mañana del viernes 23 de marzo, la caravana de vehículos partió del entronque de la comunidad de Amatillo; en ella había vehículos adornados con globos multicolor y papeles color violeta y blanco.

La camioneta que encabezaba la caravana llevaba en un estandarte la oración por la paz; otra llevaba un letrero en el que se podía leer la frase ‘La violencia está íntimamente ligada a la vulnerabilidad de la población, al miedo, al aislamiento que desanima a participar en la vida común, que se debilita’.

En otra manta se podía leer ‘las tierras no se venden, se aman y se defienden. Unidos por la paz’.

Eran vehículos en los cuales las personas iban cantando y orando. Además, llevaban cruces y algunos vestían de blanco.

En la comunidad La Concepción una familia ofreció agua a los peregrinos. Con banderillas que llevaban escrita la leyenda de Amor y Paz, niños, mujeres, hombres y ancianos se trasladaron desde sus comunidades de origen para sumarse a la caravana.

En el poblado El Fraile comenzó el Vía Crucis y las cinco estaciones. Bajo un árbol seco hubo una representación sobre la división de los habitantes de las comunidades.

“Desde el inicio de la historia del pueblo de Cacahuatepec hasta hoy en día se han sufrido toda clase de divisiones tanto de comunidades como de familias enteras, ya sea por ambiciones personales y el caciquismo o por la disputa de terrenos y los proyectos impuestos por empresas trasnacionales como lo ha sido la promoción de la presa La Parota, que en vez de traer armonía y estabilidad ha provocado enemistad entre algunos pueblos”, leyó un participante, quien dijo ser de la comunidad de Oaxaquillas.

Lamentó que muchos alejados de la iglesia prefieran vivir ahora en el individualismo.

Por su parte, el también colaborador de El Sur, Jesús Mendoza, indicó que las divisiones deben de terminar, e invitó a los participantes a pensar en el bien de la comunidad.

Marco Antonio Suástegui Muñoz dijo que el haber reunido a integrantes de varias comunidades “es una prueba que manda Dios para acabar estas divisiones (…) para recuperar la paz social que se ha roto por la ambición de los partidos, por los empresarios, por el gobierno”.

Agregó que “hoy es un buen día para convocar a la reconciliación y si es a través de la Iglesia católica, que nos ayuden. Defendamos juntos Cacahuatepec, reaccionemos”.

Como un ejercicio de reconciliación, los sacerdotes pidieron a los comuneros que se disculparan con sus pueblos vecinos si acaso hubo alguna ofensa. Al final de la primera estación hubo abrazos entre ellos.

Antes, dos mujeres escenificaron un conflicto por la propiedad de la tierra para hacer conciencia de los problemas sobre los que se halla una solución en conjunto y en paz.

El comisario de Cacahuatepec, Sabino García Méndez, agradeció la participación de todos y pidió que en años venideros haya más misas que incluyan a las demás comunidades.

En la segunda estación ‘Ante el individualismo, la comunidad’, el mensaje fue la construcción de unidades, con lazos fraternos. El padre Jesús Mendoza mencionó el caso de Acapulco, donde ocurren asaltos a medio día, frente a mucha gente y nadie hace nada.

Afirmó que ahora es difícil recuperar la unidad y los habitantes han permitido el saqueo. Mencionó el problema de la migración y exhortó a los jóvenes a trabajar en sus tierras.

Agregó que ahora los campos se siembran, se ven verdes, señal de que había unión entre las familias.

La tercera estación fue para recordar a la Naturaleza, su cuidado y la conservación. Ahí, en la comunidad de Hilamas, el encargado de llevar la oración fue el cura Inocencio Silverio Mauro.

“La tierra es nuestra madre, hermana, somos la tierra y no nos pertenece; donde nace el sol, queremos que nazca la paz”, expuso.

Hizo referencia a la destrucción que ha ocasionado el uso de agroquímicos y señaló que el proyecto de la esperanza debe ser enfocado a la unidad, a la fraternidad, a la justicia y a la paz. “El ambiente hace que tengamos vida y muerte; los hijos que vienen, tendrán vida”.

A pie, sobre el camino de terracería, las sandalias de los habitantes fueron cubiertas por el polvo, hasta las rodillas, y a su paso se levantaba una polvareda que no paraba los cantos ni rezos de los feligreses.

La cuarta estación estuvo dedicada a la defensa de la tierra.

En la lectura del testimonio, se hizo un recuento de las omisiones en que incurrió CFE, empresa que está impulsando el proyecto. “La empresa de la CFE y el gobierno han puesto sus ojos en la riqueza que posee el estado de Guerrero. En 1976 se empezaron a realizar estudios para construir la presa La Parota sobre el Río Papagayo, ya que es uno de los más caudalosos en tiempo de lluvias, con mayor riqueza de flora y fauna, únicas en el mundo y en peligro de extinción”.

“En 2003 la CFE llegó a Cacahuatepec y nos ocultó la verdad, decían que traían un proyecto que sería el desarrollo de las comunidades con empleos y beneficios, pero nunca mencionaron que eso sería a costa de nuestras vidas, ya que seríamos arrojados de nuestras tierras y los empleos solo serían para ser peones y sólo por unos cinco años”, señalaron.

Los asistentes hablaron también de las asambleas: “Se ha tratado de imponer el proyecto; entre ellas están las asambleas del 25 de abril de 2004 en El Campanario; el 23 de agosto en el municipio de San Marcos, donde ilícitamente fue autorizado el proyecto, sin embargo se impugnó dicha asamblea y el Tribunal Agrario falló a favor de los campesinos; pero aún así el gobierno y la empresa no lo aceptan. Todo esto ha ocasionado muerte, cárcel, golpes, amenazas, pero aún así se seguirá luchando por defender las tierras y el agua que son fuente de vida”.

Para exponer su testimonio, quien tomó la palabra fue Felipe Flores, quien dijo que el gobierno sólo llega a las comunidades a engañar a los campesinos.

En un ejercicio propuesto por el padre Jesús Mendoza, los habitantes tomaron un puñado de tierra y realizaron una oración; lo besaron y depositaron nuevamente el puñado en su lugar. “La tierra es nuestra madre y hermana”, dijo el cura.

Mientras la procesión avanzaba se sumaron más personas y en el tramo antes de llegar a Las Marías se escuchaba el estruendo de cohetes y el sonar de las campanas de la parroquia de esa comunidad.

Al llegar la caravana, la calle se veía limpia y regada; el viento movía las ramas de los árboles y en zonas sombreadas los caminantes disfrutaban de la brisa que el río Papagayo les ofrecía.

El tercer sacerdote que participó fue Alejandro Ramírez.

La última estación del Vía Crucis se realizó en la cancha techada del rancho Las Marías.

Mientras se exponía el testimonio de construcción de paz, eran repartidas rosas blancas, agua y globos blancos a los participantes.

“Somos 49 comunidades y una sola parroquia, estamos unidos y sigamos trabajando por la paz y por nuestro Señor Jesucristo”, expuso el cura Sabino García.

Mientras que Jesús Mendoza dijo que es más difícil hallar la paz en una comunidad desunida y convocó a establecer una vigilancia entre los habitantes para evitar que la criminalidad llegue a las comunidades.

“Con las flores decimos cosas que con las palabras no podemos”, comentó.

En el saludo, los participantes en la caravana se miraron a los ojos, se extendieron la mano y se abrazaron.

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